miércoles, 23 de septiembre de 2015



  NIVEL MORFOLÓGICO

INTRODUCCIÓN

En el nivel morfológico estudiamos la estructura interna de las palabras y las clases de palabras que existen de acuerdo con sus características formales. También estudiamos la unidad mínima de la lengua con significado: el monema.

Por lo tanto, en este nivel podemos clasificar las palabras de dos formas:

a. Según sus estructura interna, podemos clasificar las palabras en simples, derivadas, compuestas y parasintéticas. Para clasificar las palabras de esta forma tenemos que ser capaces de diferenciar los distintos monemas que las forman. También hay otras palabras con una estructura interna peculiar: onomatopeyas, abreviaturas, acortamientos, siglas y acrónimos. Esta forma de analizar y clasificar las palabras ya la estudiamos en el nivel léxico-semántico dentro de los mecanismos del lenguaje que nos permitían crear nuevos términos.

b.Según sus características formales, podemos clasificar las palabras en diferentes categorías gramaticales: sustantivos, adjetivos, pronombres, determinantes, verbos, adverbios, preposiciones y conjunciones. También podemos estudiar aquí, aunque en un apartado propio, las interjecciones.

LAS CATEGORÍAS GRAMATICALES

1. Palabras variables e invariables

Atendiendo a los rasgos morfológicos, podemos dividir las palabras en dos grupos:
-Categorías variables: aquí incluimos las palabras que admiten morfemas flexivos (sustantivos, adjetivos, verbos, determinantes y pronombres).
-Categorías invariables: las que no pueden llevar morfemas flexivos (adverbios, preposiciones y conjunciones).

Fuera de esta catalogación quedan las interjecciones.

2. El sustantivo

Los sustantivos o nombres son palabras que sirven para designar personas, animales, lugares, cosas, plantas, ideas, sentimientos, procesos, etc. Es decir, sirven para nombrar seres y conceptos.

Según su significado pueden ser:

a) Comunes o propios:
-Comunes: los comunes designan a todos los seres de una misma clase (río, alumno, ciudad…).
-Propios: los nombres propios identifican o individualizan a un ser determinado para diferenciarlo de otros de la misma clase (Tajo, Francisco, Madrid, etc.).Dentro de los nombres propios se denominan antropónimos los nombres y apodos de personas; y topónimos, los de lugares.
b) Concretos y abstractos:
-Concretos: designan seres que pueden percibirse por los sentidos (casa, árbol, olor, etc.). Dentro de esta clase también pueden entrar conceptos imaginarios que serían concretos dentro de un mundo imaginario: ángel, unicornio, sirena…
-Abstractos: designan conceptos que no podemos percibir por los sentidos, pero sí podemos pensarlos o sentirlos (miedo, tranquilidad, amor, odio, libertad…).
c) Contables e incontables:
-Contables: designan seres o realidades que podemos contar (bolígrafo, libro, alumnos…).
-Incontables: designan realidades que no podemos contar, aunque sí se pueden medir o pesar (agua, leche, arena, gas, arroz…).
d) Individuales y colectivos:
-Individuales: designan en singular un solo ser contable (abeja, perro, árbol, jugador, cerdo…).
-Colectivos: designan en singular un conjunto de seres contables semejantes (enjambre, jauría, arboleda, equipo, piara…).

Según su forma, los nombres se pueden clasificar por su género y su número. El género y el número en los sustantivos se indica principalmente mediante morfemas flexivos. Según el género, los nombres pueden ser masculinos o femeninos. Según el número, pueden estar en singular o en plural.

El género en los sustantivos

En los sustantivos que sirven para designar personas o animales el género indica el sexo. En el resto de sustantivos el género es una marca gramatical que no admite variación.

Distintas formas de indicar el género en los sustantivos que se refieren a personas o animales:
a) Mediante morfemas flexivos:
-El masculino puede construirse con –o (chico), -e (jefe) o sin morfema (profesor).
-El femenino se indica con –a (chica, jefa, profesora).
b) Mediante sufijos especiales: algunos nombres forman el femenino con sufijos especiales como –esa, -isa, -ina, -triz (princesa, poetisa, heroína, emperatriz).
c) Mediante palabras diferentes: a estos sustantivos se les llama heterónimos (padre/madre, caballo/yegua, yerno/nuera, toro/vaca).
d) Mediante la concordancia con los determinantes o los adjetivos que les acompañan: a estos nombres se les llama nombres de género común (el/la periodista, el/la cantante, el/la testigo).
e) Nombres epicenos: aunque tienen sexo nunca varían de género (halcón, serpiente, topo, avestruz, persona, víctima…)
f) Nombres ambiguos: admiten la concordancia tanto en masculino como en femenino (el/la mar, azúcar blanca / azúcar moreno…)

El número en los sustantivos

Los morfemas para indicar el plural en los sustantivos son –s y –es y se usan según las normas que vienen a continuación:
-Cuando el sustantivo en singular termina en vocal átona o en –é tónica, el plural se hace con –s (libro/libros; café/cafés).
-Cuando el sustantivo termina en vocal tónica distinta de –é, el plural se forma, por lo general, con –es (jabalíes, tabúes, marroquíes, alhelíes). Aunque hay excepciones como mamás y sofás. E incluso casos en los que se dicen las dos formas: marroquíes/marroquís.
-Cuando el sustantivo termina en una consonante distinta de –s, el plural se forma con –es (león/leones; árbol/árboles).
-Cuando el sustantivo acaba en –s, se presentan dos posibilidades:
a)Si la palabra es aguda –incluidos los monosílabos-, el plural se forma con –es (país/países; mes/meses).
b)Si la palabra no es aguda, el plural no se marca con morfema de número. En este caso el singular y el plural se distinguen mediante la concordancia con determinantes o adjetivos (el lunes/los lunes; la dosis/las dosis).


3. El adjetivo

Los adjetivos son palabras que expresan cualidades, propiedades y características de los seres, objetos o ideas que designan los sustantivos.
Pedro es alto.
el coche rojo
el amor verdadero

El adjetivo es una palabra variable con morfemas flexivos de género y número. El adjetivo concuerda en género y número con el sustantivo al que se refiere.
hombre alto / mujer alta / hombres altos / mujeres altas
coche rojo / moto roja / coches rojos / motos rojas

Hay adjetivos que no admiten morfemas de género: feliz, débil, amable, azul… Eso no significa que no tengan género, sino que valen para los dos:
el hombre feliz / la mujer feliz
el chico amable / la chica amable

Las reglas de uso de los morfemas de número en los adjetivos son iguales que las que aplicamos en los sustantivos.

Los grados del adjetivo

Las cualidades expresadas por los adjetivos suelen ser graduables, es decir, se pueden presentar como más o menos intensas: un libro puede resultar más o menos interesante y una casa puede ser más o menos grande. La mayor o menor intensidad con que se da una cualidad se puede expresar gracias a los grados del adjetivo, que son tres:

a. Grado positivo: el adjetivo se presenta sin modificar su significado, simplemente expresa la posesión de esa cualidad:
el niño simpático
un juego aburrido

b. Grado comparativo: se expresa la intensidad mediante la comparación de la cualidad con la de otro elemento. El elemento que se somete a la comparación se denomina primer término de la comparación y el elemento con el cual se compara es el segundo término. Hay tres posibilidades dentro del grado comparativo:
-Superioridad: más alto que Juan.
-Inferioridad: menos alto que Juan.
-Igualdad: tan alto como Juan.

c. Grado superlativo: se expresa la cualidad del adjetivo en su grado más alto, en su máxima intensidad. Hay dos tipos:
-Superlativo absoluto: un elemento posee una cualidad en su grado más alto independientemente de otros elementos. Se puede expresar de tres formas:
a) Con la ayuda de un adverbio: muy caro, extremadamente caro, sumamente caro, etc.
b) Mediante sufijos: el más común es –ísimo (carísimo, altísimo, feísimo, etc.), aunque también se conservan algunos en –érrimo (paupérrimo, celebérrimo, etc.).
c) Mediante prefijos: supercaro, extrafino, etc.
-Superlativo relativo: expresa una cualidad en el grado más alto pero solo refiriéndose a un grupo. Ejemplos: el más alto del pueblo, el menos alto de la clase, etc.

Formas especiales cultas de origen latino
Grado positivo
Grado comparativo
Grado Superlativo
bueno
mejor
más bueno
óptimo
buenísimo
muy bueno
malo
peor
más malo
pésimo
malísimo
muy malo
grande
mayor
más grande
máximo
grandísimo
muy grande
pequeño
menor
más pequeño
mínimo
pequeñísimo
muy pequeño
alto
superior
más alto
supremo
altísimo
muy alto
bajo
inferior
más bajo
ínfimo
bajísimo
muy bajo


Adjetivos especificativos y adjetivos explicativos

Cuando un adjetivo va acompañando a un sustantivo puede tener dos valores distintos, especificativo y explicativo:

-Adjetivo especificativo: señala una cualidad de un ser u objeto que sirve para distinguirlo dentro del conjunto de seres u objetos al que pertenece.
el hombre alto
la calle ancha
el abrigo gris
En este último caso señala una cualidad que distingue al abrigo de otros posibles abrigos. Es decir, el adjetivo gris especifica de qué abrigo se trata y descarta el resto de opciones. Este es el uso más habitual de los adjetivos.

-Adjetivo explicativo: señala una cualidad de un ser u objeto sin pretender distinguirlo de entre otros seres u objetos a los que puede aludir el sustantivo. Es decir, se refiere a una cualidad que ese ser u objeto tiene siempre.
El frío invierno
La oscura noche
La blanca nieve
Se puede observar que en el último caso el adjetivo “blanca” no pretende distinguir unas nieves de otras. Este adjetivo solo sirve para destacar esa cualidad, que siempre está relacionada con el sustantivo al que acompaña. Al adjetivo explicativo también se le llama epíteto.

La posición del adjetivo

Podemos observar que en los ejemplos propuestos de adjetivos explicativos, el adjetivo va delante del sustantivo. En los que hemos visto como especificativos, sin embargo, va detrás. Esto es muy habitual, pero no sucede siempre. En “Contemplaba la mar inmensa” el adjetivo es explicativo y va pospuesto. También encontramos casos de adjetivos especificativos que van antepuestos: “Hoy tiene un excelente humor”.

Por otra parte, podemos encontrar ciertas construcciones que se han fijado de una forma concreta por costumbre y el adjetivo aparece siempre de la misma manera: buen gusto, mala suerte, rara vez, etc.

Además, en ciertas expresiones algunos adjetivos cambian de significado según vayan antepuestos o pospuestos: viejo amigo / amigo viejo, una simple idea / una idea simple, un pobre hombre / un hombre pobre, una gran mujer / una mujer grande, etc.


4. Los determinantes

Los determinantes son las palabras que presentan al sustantivo y precisan su significado:
Esa calle
Mi amigo
Algunos problemas
Tres pasteles
El vecino

Los determinantes se incluyen dentro de los morfemas gramaticales independientes porque no tienen significado léxico, sino significado gramatical. Su significado además varía dependiendo de la situación y del contexto.

Son palabras variables que, por lo general, admiten morfemas flexivos de género y número:
Est-os chicos
Algun-a-s amigas
Un-a moto

Algunos, sin embargo, no varían:
Dos amigos
Diez años

Los demostrativos son una clase de palabras cerrada, es decir, que está compuesta por un número definido y limitado de elementos, y la lengua no permite crear otros nuevos.

Hay distintos tipos de determinantes:

-Artículos
-Demostrativos
-Posesivos
-Numerales
-Indefinidos
-Relativos
-Interrogativos y exclamativos


El artículo

El artículo es una palabra variable que admite variación de género y número.

Artículos

Singular
Plural
Masculino
el
los
Femenino
la
las
Neutro
lo


El artículo el a veces aparece unido a las preposiciones a y de, dando lugar a las contracciones al y del.

El artículo puede tener tres funciones:
-Generalizador: cuando no restringe el significado del sustantivo al que acompaña. En la oración El hombre es mortal, El hombre se refiere a todos los hombres.
-Individualizador: cuando restringe el significado del sustantivo y se refiere a algo conocido o que ya ha aparecido antes en el texto:
¿Has encontrado el bolígrafo?
Había un hombre en el parque; el hombre estaba fumando.
-Sustantivador: el artículo convierte en sustantivos a otras categorías gramaticales:
el alto; la guapa; lo bueno; el ayer.
Los demostrativos

Los demostrativos sitúan los objetos y seres en el espacio y en el tiempo en relación con el hablante: este sitúa el objeto como cercano al que habla; aquel, como lejano; y ese, en un lugar intermedio o, a veces, en un lugar indeterminado.
Ese coche es mío.
Vivo en aquella casa.
Quiero este libro.

Los determinantes demostrativos tienen género y número.

Determinantes demostrativos

Singular
Plural
Masculino
este, ese, aquel
estos, esos, aquellos
Femenino
esta, esa, aquella
estas, esas, aquellas


Los posesivos

Los determinantes posesivos señalan una relación de posesión o pertenencia entre el objeto al que se refieren y las personas gramaticales.

Además de variar en género, número y persona, también presentan formas distintas para un solo poseedor y para varios:

Determinantes posesivos: un poseedor

Formas apocopadas
Formas plenas
1ª persona
mi, mis
mío, mía, míos, mías
2ª persona
tu, tus
tuyo, tuya, tuyos, tuyas
3ª persona
su, sus
suyo, suya, suyos, suyas

Determinantes posesivos: varios poseedores

Formas apocopadas
Formas plenas
1ª persona

nuestro, nuestra, nuestros, nuestras
2ª persona

vuestro, vuestra, vuestros, vuestras
3ª persona
su, sus
suyo, suya, suyos, suyas

Las formas plenas de los determinantes demostrativos van detrás del sustantivo:
¿María es amiga tuya?
Un compañero suyo me lo ha dicho.

Cuando se trata de las personas que no tienen formas apocopadas, también pueden ir delante:
nuestro amigo; un amigo nuestro.
Los numerales

Los numerales expresan cantidad u orden de un modo preciso. Algunos tienen morfemas flexivos de género y número.

Podemos distinguir los siguientes tipos:
-Cardinales: especifican con exactitud el número de seres u objetos a los que se refieren: un chico, una chica, dos chicos, tres chicos, etc.
-Ordinales: indican el orden en que se sitúa el ser u objeto designado: primer examen, primera prueba, segundo examen, segunda oportunidad, etc.
-Partitivo: media tarta, medio pastel.
-Distributivos: asignan a cada persona u objeto lo que le corresponde de un conjunto: Los hermanos recibieron sendos regalos.


Los indefinidos

Los indefinidos se refieren a los seres y objetos de manera vaga e imprecisa. Algunos indican indefinición en la identidad del ser al que se refieren; otros, imprecisión en la cantidad.

Imprecisión en la identidad: Hoy ha venido un hombre. / Tendría que venir conmigo algún alumno.
Imprecisión en la cantidad: Había varias personas esperando. / Tengo muchos libros.

Los indefinidos son bastante numerosos. Suelen variar en género y número, pero los hay que solo varían en género o en número. Algunos incluso son invariables.

Con variación de género y número:
un chico / una chica / unos chicos / unas chicas
algún amigo / alguna amiga /algunos amigos / algunas amigas
otro chico / otra chica / otros chicos / otras chicas
poco queso / poca tarta / pocos refrescos / pocas cervezas
todo el mundo / toda la gente / todos los amigos / todas las amigas
etcétera

Solo varían en número:
bastante gente / bastantes personas
tal cantidad / tales cantidades
etcétera

Solo varían en género:
varios chicos / varias chicas
ningún chico / ninguna chica
etcétera

Invariables:
cada chico / cada chica
más queso / más tarta
menos queso / menos tarta
etcétera

Los relativos

Los relativos se refieren a una palabra que ha aparecido antes, a la cual se denomina antecedente.

Como determinante relativo tenemos cuyo, cuya, cuyos, cuyas, que, como podemos observar, varía en género y número.
Los alumnos cuyo apellido empieza por la L van a otro grupo.
(En este caso el antecedente del relativo es “alumnos”.)
Otro determinante que se considera relativo es cuanto, cuanta, cuantos, cuantas.
Gasta cuanto dinero tiene.

Los interrogativos y exclamativos

Los interrogativos aparecen en enunciados interrogativos y se refieren a un elemento desconocido por el hablante. Los exclamativos aparecen en enunciados exclamativos y expresan intensidad o cantidad.

Algunos determinantes interrogativos y exclamativos varían en género o en número, pero otros son invariables. Son estos:
qué
cuál / cuáles
cuánto / cuánta / cuántos / cuántas

Interrogativos
¿Qué libro quieres?
¿A cuál cine quieres ir?
¿Cuánto dinero tienes?

Exclamativos
¡Qué casa más grande!
¡Cuántas tonterías se dicen!

La sustantivación

Los determinantes tienen la capacidad de convertir en sustantivos a todas las palabras a las que presenten. A este fenómeno se le llama sustantivación.

Sucede mucho con los adjetivos:
Un químico
Un joven
Dos altos
Ese feo
El listo
El roto
El caro
Lo bueno
Lo rojo
En estos casos, todos los adjetivos se han convertido en sustantivos.

Hay sustantivaciones tan habituales que ya están arraigadas en la lengua, como químico o joven. Esas palabras actualmente tienen doble naturaleza. En los diccionarios aparecer recogidas como adjetivos y como sustantivos.

La sustantivación se produce también, aunque es menos habitual, con otros tipos de palabras:
El ayer (adverbio)
El mañana (adverbio)
Veo los contras (preposición) de este negocio.
Puso muchos peros (conjunción) al proyecto.
Se puede observar que, al convertirse en sustantivos, estas palabras adaptan su morfología a su nueva naturaleza. Se ve claramente en “pero”, que es una conjunción y por tanto invariable. En el caso propuesto, sin embargo, aparece en plural.


5.Los pronombres

Los pronombres son palabras que sustituyen a los sustantivos o, más exactamente, a sintagmas nominales. A veces incluso pueden servir para sustituir a un enunciado entero.
¿Vives en esa calle? No, vivo en esa.
Te dejo el mío (refiriéndose a su bolígrafo)
Ayer llegó Juan. Él ha estado en Japón.
Me comí dos pasteles y mi primo, cinco.
Estudia mucho. Eso es lo importante.

Los pronombres se incluyen dentro de los morfemas gramaticales independientes porque no tienen significado léxico, sino significado gramatical. Su significado además varía dependiendo de la situación y del contexto.

Son palabras variables que, por lo general, admiten morfemas flexivos de género y número:
Est-os
Algun-a-s
Un-a

Algunos, sin embargo, no varían: dos, diez.
Los pronombres son una clase de palabras cerrada, es decir, que está compuesta por un número definido y limitado de elementos, y la lengua no permite crear otros nuevos.

Hay distintos tipos de pronombres:

-Personales
-Demostrativos
-Posesivos
-Numerales
-Indefinidos
-Relativos
-Interrogativos y exclamativos


Pronombres personales

Los pronombres personales son palabras que señalan a las tres personas gramaticales: yo es la forma de primera persona y se refiere al hablante; tú es la forma de segunda persona y designa al oyente; él, ella y ello son formas de tercera persona que señalan todo aquello que no es ni el hablante ni el oyente. Los pronombres de tercera persona no solo se refieren a personas, sino a todo aquello que se puede designar con los sustantivos.
Ten coraje. Lo vas a necesitar.
Recoge la pelota y guárdala.

Los pronombres personales tienen distintas formas que dependen de la persona gramatical, el género y el número.

Pronombres personales tónicos

Singular
Plural

Primera persona
yo, mí, conmigo
nosotros
Masculino
nosotras
Femenino
Segunda persona
tú, ti, contigo, usted
vosotros, ustedes
Masculino
vosotras, ustedes
Femenino
Tercera persona
él, sí, consigo
ellos, sí, consigo
Masculino
ella, sí, consigo
ellas, sí, consigo
Femenino
ello

Neutro
En esta tabla aparecen subrayados los pronombres que pueden realizar la función de sujeto en una oración.

Pronombres personales átonos

Singular
Plural

Primera persona
me
nos

Segunda persona
te
os

Tercera persona
lo, le, se
los, les, se
Masculino
la, le, se
las, les, se
Femenino
lo

Neutro

Los pronombres usted y ustedes presentan la particularidad de que, aunque se refieren a la segunda persona, mantienen la concordancia con el verbo en tercera persona:
¿Es usted de aquí?
¿Son ustedes de aquí?

Los demostrativos

Los demostrativos sitúan los objetos y seres en el espacio y en el tiempo en relación con el hablante: este sitúa el objeto como cercano al que habla; aquel, como lejano; y ese, en un lugar intermedio o, a veces, en un lugar indeterminado.
¿Qué libro quieres? Quiero ese.
Aquel es mi coche.
Mi carpeta es esta.

Los pronombres demostrativos tienen género y número.

Pronombres demostrativos

Singular
Plural
Masculino
este, ese, aquel
estos, esos, aquellos
Femenino
esta, esa, aquella
estas, esas, aquellas
Neutro
esto, eso, aquello


Los posesivos

Los pronombres posesivos señalan una relación de posesión o pertenencia entre el objeto al que se refieren y las personas gramaticales:
El perro es nuestro.
El suyo está en el armario.
Los vuestros todavía no han llegado.

Además de variar en género, número y persona, también presentan formas distintas para un solo poseedor y para varios:
Pronombres posesivos: un poseedor

Singular
Plural
1ª persona
mío, mía
míos, mías
2ª persona
tuyo, tuya
tuyos, tuyas
3ª persona
suyo, suya
suyos, suyas

Pronombres posesivos: varios poseedores

Singular
Plural
1ª persona
nuestro, nuestra
nuestros, nuestras
2ª persona
vuestro, vuestra
vuestros, vuestras
3ª persona
suyo, suya
suyos, suyas

Los numerales

Los numerales expresan cantidad u orden de un modo preciso. Algunos tienen morfemas flexivos de género y número.
Yo compré dos.
Mi primo llegó el segundo.

Podemos distinguir los siguientes tipos:
-Cardinales: especifican con exactitud el número de seres u objetos a los que se refieren: uno o una, dos, tres, cuatro, etc.
-Ordinales: indican el orden en que se sitúa el ser u objeto designado: primero o primera, segundo o segunda, tercero o tercera, etc.
-Partitivo: medio o media, tercio, cuarto, etc.
-Colectivos: expresan en singular un conjunto de seres u objetos semejantes: decena, docena, veintena, etc.

Los indefinidos

Los indefinidos se refieren a los seres y objetos de manera vaga e imprecisa. Algunos indican indefinición en la identidad del ser al que se refieren; otros, imprecisión en la cantidad.

Imprecisión en la identidad: Hoy ha venido uno. / Alguien me tendría que acompañar.
Imprecisión en la cantidad: Han venido muchos. / Todos se fueron.

Los indefinidos son bastante numerosos. Suelen variar en género y número, pero los hay que solo varían en género o en número. Algunos incluso son invariables.

Con variación de género y número:
uno / una / unos / unas
alguno / alguna /algunos / algunas
otro / otra / otros / otras
poco / poca / pocos / pocas
todo / toda / todos / todas
etcétera

Solo varían en número:
bastante / bastantes
cualquiera / cualesquiera
etcétera

Solo varían en género:
varios / varias
ninguno / ninguna
etcétera
Invariables:

más
menos
algo
nada
alguien
nadie
etcétera


Los relativos

Los relativos se refieren a una palabra que ha aparecido antes, a la cual se denomina antecedente.
No olvides regar las plantas que hay en la terraza.
(En este caso el antecedente es “plantas”).

No he visto a Luis, quien está muy cambiado.
(En este caso el antecedente es “Luis”.)

Encontraron el camino por el cual se llegaba al pueblo.

Gasta cuanto gana.

Algunos pronombres relativos varían en género o en número, pero otros son invariables. Estos son los pronombres relativos:
que
cual, cuales
quien, quienes
cuanto, cuanta, cuantos, cuantas

Los interrogativos y exclamativos

Los interrogativos aparecen en enunciados interrogativos y se refieren a un elemento desconocido por el hablante. Los exclamativos aparecen en enunciados exclamativos y expresan intensidad o cantidad.

Algunos pronombres interrogativos y exclamativos varían en género o en número, pero otros son invariables. Son estos:
qué
cuál / cuáles
quién / quiénes
cuánto / cuánta / cuántos / cuántas

Interrogativos
¿Qué quieres?
¿Cuál quieres?
¿Quién vendrá?
¿Cuánto tienes?


Exclamativos
¡Qué interesante!
¡Cuántos han aprobado!

6.El verbo

Los verbos son palabras variables que, según su significado, pueden expresar acción, proceso o estado.

Acción: María sube a su casa.
Proceso: María ha crecido mucho.
Estado: María está cansada.

Forma del verbo

Morfológicamente, los verbos son la clase de palabras con mayor variación en su forma.

El verbo está formado por dos constituyentes: la raíz y las desinencias, que a su vez pueden subdividirse:
a)La raíz expresa el significado léxico de la palabra. Puede estar formada a su vez por tres elementos: el lexema, algún morfema derivativo y la vocal temática. Solo el lexema aparece siempre.
-El lexema aporta la información léxica, como en los sustantivos y en los adjetivos. En amó, am- es el lexema. Puede haber dos lexemas en un verbo si está formado por composición: mal-viv-ir o mal-cri-ar.
-El lexema a veces puede llevar morfemas derivativos, tanto prefijos como sufijos: re-poner, mor-iz-ar.
-La vocal temática: Es un elemento que carece de significado, pero permite clasificar los verbos en tres conjugaciones: am-a-r, tem-e-r, part-i-r. Solo algunas formas mantienen la vocal temática. Formas con vocal temática: am-a-mos, tem-e-mos, part-i-mos. Formas sin vocal temática: am-o, tem-a, part-es.

b)Las desinencias pueden ser de dos tipos:
-Desinencia de número y persona: en ama-mos, el morfema indica número plural y primera persona.
-Desinencia de tiempo, aspecto y modo: en ama-ba-mos, la desinencia –ba- indica tiempo pasado, aspecto imperfecto y modo indicativo. Esta desinencia no aparece siempre.

Esto es lo que sucede con las formas verbales simples. En las formas compuestas aparece otro elemento morfológico que aporta los significados gramaticales: el verbo auxiliar. El verbo auxiliar acompaña al participio del verbo conjugado: habían cantado, he comido, habría vivido. De esta forma el verbo auxiliar aporta los significados gramaticales y el participio se encarga del significado léxico.

Aparte del verbo haber, existen otros dos verbos auxiliares:
a)El verbo ser en las formas de la voz pasiva: somos criticados, será estudiado.
b)Los verbos de las perífrasis verbales: tengo que ir, se puso a reír.

Las formas no personales

Como hemos visto, los verbos conjugados siempre llevan una desinencia que se encarga de indicar el número y la persona. Sin embargo, existen tres formas que no tienen esa desinencia y, por tanto, son formas no personales:
-Infinitivo: amar, temer, partir (puede funcionar como verbo o como sustantivo).
-Participio: amado, temido, partido (puede funcionar como verbo o como adjetivo).
-Gerundio: amando, temiendo, partiendo (puede funcionar como verbo o como adverbio).

También existen las formas compuestas del infinitivo (haber cantado) y del gerundio (habiendo cantado).

El tiempo

El tiempo verbal indica si la acción expresada por el verbo es anterior (pasado), simultánea (presente) o posterior (futuro) en relación con el momento del habla:
Pasado: amó.
Presente: ama.
Futuro: amará.
Estos son los tres tiempos básicos y fundamentales. Sin embargo, hay que tener en cuenta que hay diferentes formas para expresar cada uno de ellos. Se verán al final del tema con ejemplos de las tres conjugaciones.

El aspecto

El aspecto informa de la perspectiva que el hablante adopta ante el desarrollo de la acción del verbo:
a)Cuando las formas de la conjugación verbal expresan el final de la acción, son formas perfectivas: en Luis ha vivido en un pueblo de Salamanca o Luis vivió en un pueblo de Salamanca, la acción de vivir en un pueblo de Salamanca no solo es pasada, sino que se considera terminada. Tienen aspecto perfectivo todas las formas compuestas y el pretérito perfecto simple.

b)Cuando las formas verbales no expresan el final de la acción, son imperfectivas: Luis vivía en un pueblo de Salamanca expresa tiempo pasado, pero no implica el final de la acción. Luis puede haber dejado de vivir en un pueblo de Salamanca o puede continuar viviendo en un pueblo de Salamanca. Así, resulta perfectamente apropiado decir Luis vivía en un pueblo de Salamanca el año pasado y sigue viviendo allí, pero no Luis vivió en un pueblo de Salamanca y sigue viviendo allí. Tienen aspecto imperfectivo todas las formas simples excepto el pretérito perfecto simple.


El modo

El modo informa sobre la actitud que mantiene el hablante ante la acción del verbo, que puede ser vista de tres formas diferentes:
a)Modo indicativo: la acción se ve como real. Es decir, la acción se presenta como existente o de existencia segura para el hablante. Este es el modo de la objetividad: en Los hombres todavía no trabajan en las tareas de la casa, el hablante da por seguro que los hombres no hacen las tareas domésticas.
b)Modo subjuntivo: la acción se ve como posible o virtual. La acción del verbo existe en la mente del hablante, quien manifiesta una actitud de duda, deseo o temor sobre dicha acción. Este es el modo de la subjetividad: en Ojalá los hombres trabajaran en las tareas de la casa, el hablante expresa un deseo sobre un hecho que no se da por cierto.
c)Modo imperativo: la acción se expresa como una orden o una exhortación (ruego): Barre tú la casa.

La conjugación verbal

La conjugación es el conjunto de formas diferentes que puede adoptar un verbo.

En castellano existen tres modelos de conjuganción: la primera, en –ar (am-ar); la segunda, en –er (tem-er); y la tercera, en –ir (part-ir). Los verbos amar, temer y partir pueden servir de ejemplo de verbos regulares de cada una de las conjugaciones. Los verbos regulares siempre respetan las desinencias propias de cada una de las conjugaciones.

Los verbos irregulares

Los verbos irregulares pueden tener alteraciones tanto en las desinencias como en la raíz. Son muchos, y algunos de ellos de uso muy frecuente: ser, haber, decir, ir, caber, saber…

La forma verbal dij-e es irregular tanto en la raíz como en la desinencia (la regular hubiera sido *decí). La forma quep-o solo es irregular en la raíz (la regular hubiera sido *cab-o).

En un verbo irregular algunas formas pueden ser regulares. Por ejemplo, en un verbo como saber, la forma sé es irregular, pero la forma sabes es regular.         

Otros verbos irregulares: duermo, durmió, viene, vino, tengo, luzca, hago, digo, anduve, supe, voy, iba, fui, soy, era, hube, he, etc.

Verbos defectivos

Los verbos defectivos son aquellos que no se usan en todas las formas de su conjugación. Estos son los más importantes:
-Abolir: se usan solo en las formas cuya desinencia empieza por i: abolió, abolieron... Son incorrectas *abolo, *aboles…
-Atañer: se emplea solo en las formas de tercera persona. Se puede decir atañe, pero no *ataño ni *atañes.
-Balbucir: no se utilizan las formas en las que debía aparecer el grupo consonántico zc. Se dice balbucía, pero no *balbuzco o *balbuzcas.
-Concernir: solo se usan las formas de tercera persona de los presentes de indicativo y de subjuntivo y el pretérito imperfecto de indicativo: concierne, conciernen, concierna, concernía, concernían… También el gerundio: concerniendo.
-Soler: solo se emplean las formas de los presentes de indicativo y de subjuntivo y del pretérito imperfecto de indicativo: suelo, suelas, solía… Y el participio: solido.

Verbos pronominales

Los verbos pronominales son aquellos que se conjugan con un pronombre átono. Los hay exclusivamente pronominales (arrepentirse, quejarse, fugarse, atreverse…) y otros que solo lo son en algunas ocasiones (caer o caerse, levantar o levantarse, ir o irse, marchar o marcharse…).

La voz del verbo

La voz es un significado gramatical que no se expresa en castellano mediante morfemas flexivos, sino mediante distintos procedimientos sintácticos. La voz señala la relación existente entre el sujeto y la acción verbal.
Hay dos tipos de voz:
a)Activa: el sujeto (que concuerda con el verbo) realiza la acción del verbo: El ejército conquistó la ciudad.
b)Pasiva: el sujeto (que también concuerda con el verbo) recibe o sufre la acción del verbo: La ciudad fue conquistada por el ejército.
Existe una forma especial de la pasiva llamada pasiva refleja. Se construye con el pronombre se + el verbo conjugado en voz activa: Se conquistó la ciudad.

Las perífrasis verbales

Una perífrasis verbal consta de dos formas verbales: la primera es un verbo auxiliar y la segunda, una forma no personal. Entre ellas puede aparecer un elemento de enlace que suele ser la conjunción que o las preposiciones de o a:

Estructura de las perífrasis verbales

Verbo auxiliar
Elemento de enlace
Forma no personal
tienes
que
salir
deben
de
ser (las cinco)
se echó
a
reír
está

jugando

Los dos o tres elementos que forman la perífrasis equivalen a una sola forma verbal.

El verbo auxiliar aparece siempre al principio e informa de la persona, el número, el tiempo, el aspecto y el modo. El significado léxico lo aporta la forma no personal.

Por otra parte, la construcción perifrástica añade diferentes nociones de significado gramatical. Podemos diferenciarlas en dos grupos: las que añaden significados relacionados con el aspecto y las que tienen que ver con el modo.











Perífrasis aspectuales

Verbo auxiliar
Elemento de enlace
Forma no personal
Ingresivas
(acción a punto de empezar o que acaba de empezar)
ir
comenzar
ponerse
romper
a
a
a
a
empezar
hervir
cantar
llover
Durativas
(acción en desarrollo)
estar
andar
sigue

lloviendo
estudiando
comiendo
Reiterativas
(acción que se repite)
volver a
suele

salir
estudiar
Terminativas
(acción acabada)
acaba
deja
de
de

venir
llover

Perífrasis modales

Verbo auxiliar
Elemento de enlace
Forma no personal
Obligación (relacionado con el imperativo)
tener
he
debe
hay
que
de

que
trabajar
estudiar
trabajar
esforzarse
Posibilidad (relacionado con el subjuntivo)
debe
puedes
viene
de

a
estar (allí)
pasar
costar (cinco euros)



Conjugación de los verbos regulares amar, temer y partir




Conjugación de los verbos irregulares ser y haber


7.El adverbio

Los adverbios según su significado

Los adverbios son palabras que designan circunstancias relacionadas con lo que expresa el verbo al que modifican. Dichas circunstancias pueden ser muy diversas, de ahí que se clasifiquen, según su significado, en diferentes grupos:
-Lugar (responden a la pregunta: ¿dónde?): aquí, allí, cerca, lejos, dentro, fuera, arriba, abajo, delante, detrás, etc.
-Tiempo (responden a la pregunta: ¿cuándo?): ayer, hoy, mañana, entonces, ahora, antes, después, ya, todavía, aún, siempre, nunca, jamás, etc.
-Modo (responden a la pregunta: ¿cómo?): así, bien, mal, despacio, deprisa, claramente, estupendamente, fácilmente, etc.
-Cantidad (responden a la pregunta: ¿cuánto?): mucho, poco, menos, bastante, demasiado, solamente, más, muy, etcétera.
-Afirmación: sí, también, ciertamente, efectivametne, etc.
-Negación: no, tampoco, nunca, nada, jamás, etc.
-Duda: quizá, acaso, posiblemente, probablemente, etc.

Los adverbios también acompañan al adjetivo y a otros adverbios. En esos casos indican en qué grado se da esa característica o circunstancia.

La forma de los adverbios

Los adverbios son palabras invariables morfológicamente: no admiten morfemas flexivos.

Un procedimiento muy habitual para crear adverbios es añadir a un adjetivo la terminación –mente: fácilmente, estupendamente, próximamente, etc.

La función de los adverbios

Ya dijimos antes que los adverbios pueden acompañar a tres clases de palabras: a un verbo, a un adjetivo o a un adverbio.

La función fundamental de los adverbios es complementar a un verbo:
                        Él vive allí.
                        Juan llegó tarde.
                        Lo pasamos bien.
                        Corre mucho.
                        Sí he aprobado.
                        Nunca voy al cine.
                        Quizá vaya al campo.

Los adverbios también aparecen en ocasiones complementando a los adjetivos. En ese caso se llaman adverbios cuantificadores, porque aumentan o disminuyen la intensidad con la que se da la cualidad o característica que indica el adjetivo:
                        poco comprensivo
                        muy alto
                        bastante interesante

Los adverbios cuantificadores también pueden acompañar a otros adverbios:
                        muy lejos
                        demasiado deprisa



8.Los elementos de relación: las preposiciones y las conjunciones

La coordinación y la subordinación

Las unidades lingüísticas se relacionan entre sí de dos maneras diferentes: la coordinación y la subordinación.

Coordinación: dos unidades lingüísticas están coordinadas cuando ninguna depende de la otra, es decir, las dos tienen la misma jerarquía.

Rosa y Juan son extremeños.

En esta oración Rosa y Juan se unen por coordinación, tienen la misma importancia y ninguna palabra depende de la otra.

Subordinación: una unidad lingüística está subordinada a otra cuando depende de ella y completa su significado, es decir, tienen diferente jerarquía.

Voy a beberme un zumo de naranja.

En esta oración la palabra naranja está subordinada a zumo, depende de ella, la completa y precisa su significado.

Para marcar estas relaciones de coordinación y subordinación se utilizan los elementos de relación, cuya función consiste en unir unidades lingüísticas. Los elementos de relación son las preposiciones (en sintaxis se llaman enlaces) y las conjunciones (en sintaxis, nexos).

Las preposiciones

Las preposiciones son palabras invariables: no llevan morfemas flexivos.

Son morfemas gramaticales independientes, pues solo tienen significado gramatical y su función es la de subordinar unas unidades a otras.

Se ha roto el cristal de la ventana.

En esta oración la palabra de es una marca de subordinación que relaciona la palabra ventana con la palabra cristal.

Las preposiciones son: a, ante, bajo, con, contra, de, desde, en, entre, hacia, hasta, para, por, según, sin, sobre, tras. También se consideran preposiciones las palabras durante y mediante, ya que se pueden sustituir por otras preposiciones:

He leído mucho durante (en) las vacaciones.
Lo he conseguido mediante (con) su ayuda.

Ya no se estudian las proposiciones cabe y so porque están obsoletas.

Las conjunciones

También son morfemas gramaticales independientes e invariables: solo tienen significado gramatical y no pueden llevar morfemas flexivos.

Las conjunciones desempeñan la función de relacionar unidades lingüísticas tanto mediante coordinación como mediante subordinación.

Me quedo en casa porque me duele la cabeza.

En esta oración, la conjunción porque indica la causa de que se quede en casa.

Conjunciones coordinantes: aparecen entre dos unidades lingüísticas coordinadas. Las más frecuentes son: y, ni, o, pero, sino, etc.

Me dolía la cabeza, pero ahora ya estoy mejor.
¿Quieres un melocotón o un plátano?

Conjunciones subordinantes: aparecen delante del elemento subordinado y establecen una relación de dependencia jerárquica entre las unidades lingüísticas. La unidad subordinada complementa a la otra. Las más empleadas son: que, si, porque, aunque, etc.

Me dijo que lo llamara esta tarde.
No lo compré porque no lo necesito.


9.Las locuciones

Las locuciones son secuencias de palabras que, aunque se escriben separadas, forman una unidad indivisible desde el punto de vista sintáctico y semántico. Es decir, se comportan como si fueran una sola palabra: poseen un significado unitario y realizan una única función dentro de cada enunciado.

Excepto los pronombres, todas las clases de palabras tienen locuciones. Así, podemos clasificar las locuciones en siete grupos:

-Locuciones nominales: equivalen a un sustantivo.

Estuvimos juntos el fin de semana.
Me gustan mucho los pasteles con cabello de ángel.
Cruza siempre la calle por un paso de cebra.
Estuvimos de luna de miel en Japón.

-Locuciones adjetivas: equivalen a un adjetivo.

Hacía un día de perros.
Pasamos unas vacaciones de cine.
Parece un hombre de armas tomar.

-Locuciones determinativas: equivalen a un determinante.

Tenemos una gran cantidad de solicitudes.
Había una multitud de gente esperando su turno.
A ella siempre se le ocurren un montón de ideas.

-Locuciones verbales: equivalen a un verbo.

Si no quiero que me despidan, tendré que pasar por el aro.
Me tienes que echar un cable este sábado.
Échame una mano con la mudanza.
Echo de menos a mis amigos de Madrid.

-Locuciones adverbiales: equivalen a un adverbio. Son numerosas y de uso habitual.

A veces vamos a la montaña.
Esto va de mal en peor.
Sin duda conseguiré ese trabajo.
Tal vez me apunte.
De repente entraron por la puerta.
A lo mejor te veo esta tarde.
Nos quedamos a oscuras.

-Locuciones preposicionales: equivalen a una preposición. Algunas son muy utilizadas.

Se veía el campo a través de la ventana.
Vive junto a un río.
Aprobé gracias a mi primo.
Fui en lugar de mi amigo Tomás.
Me enteré de la noticia por medio de un amigo.
Estuvimos debatiendo en torno a esas cuestiones.
Respecto de ese tema, no tengo nada que decir.

-Locuciones conjuntivas: equivalen a una conjunción. Son muy numerosas y de uso muy corriente.

Coordinadas
He aprobado el examen, es decir, ya tengo el título.
Se ha enfadado, así que díselo tú.
Estuvo trabajando hasta tarde, sin embargo, no lo terminó.

Subordinadas
A no ser que me ayudes, no llegaré a tiempo.
Puesto que lo propones, deberías hacerlo tú.
Todavía sirve a pesar de que parece roto.
Hicimos el trabajo para que nos dejaran ir a esquiar.
Te dejo mis libros, a condición de que me los devuelvas en buen estado.


10.Las interjecciones

Las interjecciones son palabras que constituyen por sí mismas un enunciado exclamativo. Pueden imitar sonidos de la realidad (onomatopeyas), expresar sentimientos o influir de alguna manera (llamadas de atención, saludos, etc.) en el receptor o receptores.
¡Vaya!
¡Uff!
¡Bravo!
¡Zas!
¡Pumba!
¡Ay!
¡Oh!
¡Eh!
¡Aúpa!
¡Hola!
¡Adiós!
¡Gracias!
¡Enhorabuena!

A veces están formadas por más de una palabra. En ese caso se llaman frases interjectivas:
¡Qué va!
¡Hay que ver!
¡Hasta luego!

Las interjecciones pueden llevar complementos:
¡Ay de mí!
¡Vaya con la sorpresa!

También pueden agruparse:
¡Vaya, hombre!
¡Ah, vale!

A veces pueden preceder a sustantivos, a adjetivos e incluso a oraciones:
¡Vaya lío!
¡Vaya loco!
¡Vaya si es lista!

Algunas palabras o grupos de palabras pueden usarse como interjecciones si aparecen aisladas y con entonación exclamativa. A estas interjecciones se las denomina interjecciones impropias:
¡Hombre!
¡Genial!
¡Anda!
¡Vete a saber!

Las interjecciones no desempeñan ninguna función sintáctica dentro de la oración ni sirven de enlace entre otros elementos lingüísticos. Como dijimos antes, las interjecciones constituyen por sí mismas enunciados.

LA COMUNICACIÓN HUMANA Y SUS ELEMENTOS
 EL SIGNO LINGÜÍSTICO: COMPONENTES Y CARACTERÍSTICAS 
EL LENGUAJE VERBAL Y SUS FUNCIONES 

 1. LA COMUNICACIÓN HUMANA Y SUS ELEMENTOS 

 1.1. La comunicación 

 La comunicación, en líneas generales, es el proceso mediante el cual se transmite una información de un punto a otro. La comunicación humana es un fenómeno complejo en el que deben considerarse no solo la transmisión de información, sino también otros factores como la intencionalidad comunicativa del emisor, o el reconocimiento de esa intencionalidad por parte del receptor. Cuando en la salida del autobús una persona pregunta a otra “¿Va a salir?”, lo normal es que el oyente la deje pasar, pues lo que realmente entiende es “Déjeme pasar”. La capacidad comunicativa no es privativa de los seres humanos pues también existe en el mundo animal. Sin embargo, el lenguaje humano se diferencia radicalmente de otros sistemas de comunicación existentes entre los animales y puede ser utilizado con diversas funciones. Las personas no solo recibimos y emitimos mensajes verbales. También podemos transmitir información a través de gestos, actitudes y códigos no verbales. Además, el medio en el que vivimos nos ofrece diferentes informaciones mediante la presencia de diversos signos. La capacidad humana para la comunicación verbal se concreta en las diversas lenguas o idiomas.

 1.2. Elementos que intervienen en el proceso comunicativo 

 En la comunicación humana intervienen los siguientes elementos: emisor, receptor, mensaje, canal, código y contexto o referente.



Emisor: es quien tiene la intención de transmitir una información, para lo cual elabora 
un mensaje y lo envía hasta su destinatario. 
 Receptor: es aquel que recibe el mensaje y lo interpreta. No se debe confundir el receptor con el destinatario. En ocasiones no son la misma persona. El receptor del mensaje es cualquier persona que lo descodifica e interpreta. El destinatario es aquel a quien el emisor dirige su mensaje. 
 Mensaje: es la secuencia de signos que el emisor elabora para transmitir la información. 
 Canal: es el medio físico por el cual el mensaje va del emisor hasta el receptor. Llamamos ruido a cualquier alteración en el medio físico de transmisión que dificulte la comunicación: el sonido ambiental, la excesiva distancia entre los interlocutores, algún sonido estruendoso, etc. Si la comunicación es escrita, podemos llamar ruido a una caligrafía defectuosa, a una mancha en el papel, etc. 
 Código: es el conjunto de signos y de reglas para combinarlos que el emisor utiliza para elaborar el mensaje. Contexto o referente: en sentido general, se denomina situación comunicativa al variado conjunto de circunstancias o hechos que afectan al emisor y al receptor y que condicionan la interpretación del mensaje. Podemos definirlo como el conjunto de circunstancias, conocimientos y creencias que el emisor y el receptor necesitan para producir e interpretar enunciados. Podemos diferenciar dos contextos diferentes: 
 -Contexto lingüístico: está constituido por los mensajes verbales que ambos interlocutores hayan intercambiado previamente. 
-Contexto situacional o situación comunicativa: es el conocimiento de aquellas circunstancias personales, espaciales, temporales, históricas, etc. que son relevantes en una comunicación. 

 2. EL SIGNO LINGÜÍSTICO: COMPONENTES Y CARACTERÍSTICAS 

 2.1. El signo 

 Un signo es cualquier cosa que se pueda percibir por los sentidos y que represente una realidad determinada para alguien que la interprete. Los signos nos permiten representar conceptos o realidades. Gracias a ellos podemos comunicarnos. 

 2.2. El significante y el significado 

 Los signos están formados por dos elementos inseparables: el significante y el significado.

 El significante es la parte física del signo, lo que percibimos por los sentidos. En una palabra serían los sonidos que emitimos para pronunciarla. En el dibujo que aparece en la puerta del servicio de un bar para indicarnos que es el de hombres, sería el mismo dibujo. 

 El significado es lo que entendemos al percibir el significante, el concepto que evoca en nuestra mente. En el caso de la palabra, lo que nos quiere decir. En el caso del dibujo de la puerta del servicio, que ese es el que está reservado para uso de los hombres. 

 2.3. Tipos de signos 

 Los signos se pueden clasificar de muchas formas: 

-Si nos fijamos en su origen, hablaremos de signos naturales y artificiales. Los signos naturales son aquellos que no han sido creados por nadie. Su origen es algún fenómeno de la naturaleza. Por ejemplo, la fiebre, que es un signo natural que anuncia la presencia de una enfermedad. Los signos artificiales, sin embargo, se crean intencionadamente para representar algo y poder comunicarlo. Por ejemplo, una cruz verde es un signo creado artificialmente para representar una farmacia. 

 -Si tenemos en cuenta el canal de percepción, es decir, el sentido que nos permite la percepción del signo, podemos clasificarlos en signos visuales (un mapa, una palabra escrita…), signos auditivos (un timbre, una palabra hablada…), signos táctiles (un apretón de manos, el alfabeto Braille…), signos olfativos (un perfume, el olor a podrido de un alimento caducado…) y signos gustativos (determinados sabores de un vino pueden ayudar a determinar su calidad para un entendido). 

 -Dependiendo de la intención, podemos clasificar los signos en intencionados y no intencionados. La pantalla en la que nos avisan de que hay un atasco en la carretera porque ha habido un accidente es, sin duda, un signo intencionado. Sin embargo, si viéramos un coche volcado en mitad de la carretera, nos indicaría que ha habido un accidente de forma involuntaria, es decir, no intencionada. 

 -Atendiendo a la relación que se establece entre el signo y el hecho u objeto al que representa, hay tres tipos fundamentales de signos: indicios, iconos y símbolos. 

a) Indicios: Están basados en la relación causa-efecto entre dos hechos. Si en un partido de baloncesto vemos que un jugador cojea, pensamos inmediatamente que se ha lesionado. Solo con ver el efecto (la cojera) somos capaces de imaginarnos su causa (la lesión). De la misma forma podemos decir que la fiebre es un signo de enfermedad, o que las nubes negras nos avisan de que va a haber tormenta, o cuando vemos a lo lejos una columna de humo, pensamos que debe de haber un fuego. 

 b) Iconos: Se basan en la relación de semejanza entre dos hechos u objetos.




c) Símbolos: Son signos convencionales, es decir, mantienen una relación arbitraria con el objeto o hecho al que representan.



2.4. El signo lingüístico y sus características 

 El lenguaje verbal es nuestra forma principal de comunicarnos. Las palabras, como todo signo, tienen significante y significado. El significante está formado por los fonemas sucesivos que reconocemos cuando alguien pronuncia una palabra. En el caso de que sea una palabra escrita, su significante está formado por las letras. Por otra parte, el significado de esa palabra es lo que entendemos al escucharla o al leerla. Veamos el ejemplo: 

Significante de una palabra oral: /kása/ 
Significante de una palabra escrita: casa 
Significado: edificio para habitar. 

 No hay que confundir el significado del signo con el objeto al que representa, es decir, con su referente. El significado de la palabra “casa” no es una casa concreta, sino la idea que tenemos de lo que es una casa.

 Los signos lingüísticos tienen una serie de características que los diferencian de otros tipos de signos: 

-Son orales. Se transmiten preferentemente mediante sonidos, aunque también pueden transmitirse gracias a la escritura. 
-Son arbitrarios. La relación entre el significante y el significado es arbitraria, convencional, no motivada. Nada tiene que ver la palabra casa con el significado edificio para habitar. Aunque existen casos de conexión no arbitraria, como las onomatopeyas, son esporádicos. Esto se demuestra observando cómo el significante para referirnos a un mismo significado varía en cada una de las lenguas. 
-Son lineales. Muchos mensajes no lingüísticos se forman emitiendo al mismo tiempo los diferentes signos que la componen. Por ejemplo, la señal de prohibido adelantar tiene varios signos simultáneos: la forma circular, la orla roja sobre fondo blanco, el dibujo de los dos coches, etc. En la comunicación verbal eso no es posible. Tanto al hablar como al escribir los signos lingüísticos han de aparecer uno tras otro, linealmente. -Tienen la capacidad de desplazamiento, es decir, pueden referirse a hechos alejados en el tiempo y en el espacio en el que se produce la situación comunicativa. 
-Cuentan con la posibilidad de mentir. La lengua permite la elaboración de mensajes no verdaderos. Un claro ejemplo sería la literatura, cuya característica fundamental es la creación de mundos de ficción. 
-Son autorreferenciales. Tienen la capacidad de referirse a sí mismos, gracias a la función metalingüística.
 -Es un sistema articulado, en el que partiendo de unidades pequeñas podemos crear elementos más complejos. La doble articulación del lenguaje permite elaborar infinitos mensajes partiendo de un número pequeño de unidades (los fonemas). En la primera articulación elaboramos los mensajes partiendo de los monemas o morfemas: 

Algun-a-s alumn-a-s entr-a-ron tarde 

En la segunda articulación podemos descomponer esos monemas en fonemas, que son unidades más pequeñas y menos numerosas:

 /a/ /l/ /g/ /u/ /n/ /a/ /s/ /a/ /l/ /u/ /m/ /n/ /a/ /s/ /e/ /n/ /t/ /r/ /a/ /r/ /o/ /n/ /t/ /a/ /r/ /d/ /e/ 

 3. EL LENGUAJE VERBAL Y SUS FUNCIONES

 3.1. Lenguaje verbal y lenguaje no verbal 

 Los seres humanos no utilizamos una sola manera de comunicarnos. Dependiendo de la clase de signos que empleemos, podemos diferenciar dos tipos generales: la comunicación verbal y la comunicación no verbal.

 3.2. La comunicación verbal 

 La comunicación verbal o lingüística es aquella que utiliza como signos las palabras. Transmitimos mensajes articulando sonidos con los que formamos signos lingüísticos. Con estos signos representamos los objetos y hechos de la realidad. Uniéndolos mediante las reglas de la gramática, construimos mensajes más o menos complejos (las oraciones) con los que representamos nuestros pensamientos. Quien escucha los sonidos que hemos pronunciado, si habla nuestra misma lengua, reconoce esos signos y su significado, de manera que puede evocar en su mente los pensamientos o ideas que pretendíamos transmitir. 

 3.3. La comunicación no verbal 

 Los enunciados verbales pueden ir acompañados y hasta ser sustituidos por signos pertenecientes a códigos no verbales. Son diferentes ramas de la lingüística las que se encargan del estudio de estos signos: la paralingüística, la cinésica y la proxémica. 

 La paralingüística estudia los elementos sonoros que acompañan a las emisiones lingüísticas: la intensidad, el volumen de la voz, el tono, etcétera. También estudia otros elementos significativos como la risa, el llanto, el grito, el bostezo, etc. 

 La cinésica estudia los gestos y las posturas corporales. 

 La proxémica analiza la colocación de los sujetos y de los objetos en el espacio y la interpretación que los sujetos hacen de esta colocación. La proxémica estudia, por ejemplo, la disposición de los objetos en los espacios interiores, ya sean públicos o privados. También se encarga de estudiar la distancia que, en una situación comunicativa, suele existir entre los individuos de las diferentes culturas o sociedades. 

 3.4. Las funciones del lenguaje 

 Todo mensaje lingüístico se emite con una determinada intención. Esa intención es la que define qué función comunicativa cumple el mensaje. Hay seis funciones del lenguaje y estas pueden relacionarse con los seis elementos del esquema de la comunicación:



- Función referencial o representativa (se relaciona con el referente o contexto): el emisor pretende transmitir al destinatario cierta información sobre la realidad: 

Ha llovido mucho. 
Anoche vi una película de Woody Allen. 
En estos mensajes la atención se centra en el referente o contexto, aunque en ocasiones este referente o contexto puede ser imaginario.

 -Función expresiva o emotiva (se relaciona con el emisor): la intención del emisor es mostrar sus emociones, sentimientos y opiniones: 

Me pongo triste cuando llueve. 
Cómo me gustó esa película. 

 -Función apelativa o conativa (se relaciona con el receptor): lo que el emisor pretende es provocar una respuesta en el destinatario. La respuesta puede ser física -cuando damos una orden a alguien- o verbal -cuando hacemos una pregunta y esperamos que el destinatario nos responda: 

Cierra la puerta. 
¿Tienes hora?

 -Función fática o de contacto (se relaciona con el canal): sirve para abrir el canal de comunicación, para cerrarlo o para indicarle al interlocutor que sigue abierto: 

Buenos días, dígame qué va a tomar. 
Bueno, vale. Hasta luego. 
Cuando repetimos constantemente sí en una conversación telefónica para indicarle al que nos habla que le estamos prestando atención. 

-Función metalingüística: es la función que le permite a la lengua referirse a sí misma. Se utiliza constantemente en las clases de Lengua: 

“Madre” es un sustantivo. 
“Hebilla” se escribe con hache y con be.

 -Función poética o estética: aparece cuando el emisor, empleando distintos mecanismos, centra la atención del discurso en el mensaje mismo, en su forma. Es la función que aparece en los textos literarios, en los que importa no solo lo que se dice sino cómo se dice. Como es lógico, varias funciones se pueden dar de forma simultánea en un mismo mensaje. Si un emisor dice Qué película más buena va a empezar ahora mismo en la televisión, está usando al mismo tiempo la función emotiva y la referencial. Si además estuviera insinuándole al destinatario que ponga la televisión, tendríamos también la función apelativa.

sábado, 19 de septiembre de 2015

LOS TEXTOS LITERARIOS: CARACTERÍSTICAS Y RASGOS LINGÜÍSTICOS. LOS GÉNEROS LITERARIOS.

1. Características y rasgos lingüísticos

Los textos literarios se diferencian del resto por su intención comunicativa, que es principalmente estética, es decir, artística. El autor expresa una visión personal del mundo por medio de recursos lingüísticos.

Los recursos lingüísticos aparecen en otro tipo de textos, pero en los textos literarios son mucho más frecuentes e importantes. En este tipo de textos la función lingüística que predomina es la poética.

Mediante un proceso de imitación de la realidad el autor crea un mundo de ficción. Independientemente de la mayor o menor aproximación a la realidad evocada, el mundo creado en el texto literario siempre es imaginario.

En la literatura debemos diferenciar un doble proceso comunicativo. Por una parte, el autor transmite un mensaje (el texto literario) a un el lector u oyente que lo interpreta. Por otra, los personajes de la narración comunican sus pensamientos, sentimientos y vivencias a otros personajes.

Para comprender cabalmente el mensaje literario, el receptor debe conocer el código lingüístico y otros códigos histórico-culturales (ideológicos, religiosos, políticos, artísticos…).

Los textos literarios se ajustan a determinados modelos. Esos modelos se denominan géneros. Los géneros literarios fundamentales son el género lírico, el género narrativo y el género dramático. Algunos estudiosos añaden a esta lista el género didáctico, en donde se incluirían los ensayos.

Todos los géneros literarios pueden adoptar la forma de la prosa o la del verso. Ninguna de estas formas de expresión se relaciona en exclusiva con ningún género.

2. Los géneros literarios

2.1. La lírica

2.1.1. Definición
La lírica sirve para expresar sentimientos, emociones y pensamientos, en definitiva, estados de ánimo.

2.1.2. Características principales
-Son subjetivos.
-En ellos predominan las funciones emotiva y poética.
-La voz poética que nos transmite sentimientos o emociones no debe ser identificada con el autor. Forma parte de la ficción.
-Son breves y en ellos abundan los recursos expresivos.
-Suelen presentarse en verso, aunque también existen obras en prosa (prosa poética).
-En la poesía, la voz poética puede expresarse en primera, segunda y tercera persona. A veces puede dirigirse a un destinatario de forma explícita.
-La poesía puede versar sobre cualquier tema, pero estos son los más recurrentes: el sufrimiento amoroso, el dolor por la muerte de un ser querido, el sentimiento religioso, la angustia existencial, la creación poética, etc.
-También existen tópicos, es decir, temas que han sido usados con cierta frecuencia a lo largo de la historia de la lírica: el carpe diem (aprovecha el día), el locus amoenus (lugar idílico), beatus ille (dichoso aquel que huye de la ciudad)…

2.1.3. Subgéneros líricos
Dentro del género lírico podemos encontrar modelos de textos reconocibles que podemos clasificar como subgéneros líricos. Estos son algunos de los más importantes:
-Égloga: generalmente tratan temas amorosos. Están protagonizadas por pastores que viven en un campo idealizado e irreal. Su métrica es variada. Son muy famosas las de Garcilaso de la Vega.
-Elegía: su tema principal suele ser la pérdida de un ser querido, aunque por extensión también son elegías ciertos poemas que desarrollan temas tristes, melancólicos, fúnebres, etc. Su métrica es variada. Las elegías más famosas en castellano son las Coplas a la muerte de su padre de Jorge Manrique y la Elegía a Ramón Sijé de Miguel Hernández.
-Oda: composición poética generalmente dedicada a grandes personajes, a lugares importantes o a ideas e ideales encomiables. El lenguaje es elevado y la métrica, variada. Son muy famosas las odas de fray Luis de León.
-Epístola: composición poética con forma de carta. El registro es culto y la métrica, variada. Fueron muy habituales entre los poetas renacentistas.

2.2. La narrativa

2.2.1. Definición
Dentro del género narrativo se agrupan los textos que cuentan historias por medio de un narrador.


2.2.2. Características principales
-En ellos predominan las funciones del lenguaje referencial y poética.
-Actualmente las narraciones suelen estar escritas en prosa, aunque en otros momentos de la historia también ha sido normal que se escribieran en verso (romances, cantares de gesta, fábulas en verso, etc.).
-El narrador que cuenta la historia pertenece al mundo de la ficción, de la misma forma que los personajes. El narrador puede estar en todas las personas: tercera, primera y segunda.

2.2.3. El narrador
El narrador en tercera persona es un narrador externo. No participa en la historia como personaje. Si su conocimiento sobre los personajes es total (pensamientos, sentimientos, pasado, futuro…) se llama narrador omnisciente. Si el narrador en tercera persona solo nos transmite lo que podría conocer un observador, se llama narrador objetivo.

El narrador en primera persona es un narrador interno. El narrador en este caso es uno de los personajes de la historia. Puede ser narrador protagonista, narrador secundario o narrador testigo, que no forma parte de la historia, pero ha sido espectador de la misma.

El narrador en segunda persona es de carácter experimental. La segunda persona suele ser un desdoblamiento del protagonista, en el que se convierte al protagonista o al mismo narrador en destinatario de lo narrado.

2.2.4. Análisis de un texto narrativo
Para analizar un texto narrativo deben considerarse dos niveles: el de la historia (los hechos que se cuentan) y el del discurso (la forma en que se cuentan esos hechos).

La historia consiste en una sucesión de acciones que siguen un orden cronológico y que unos personajes han llevado a cabo en un tiempo y un espacio determinados. Para analizar la historia hay que considerar estos elementos: las acciones, los personajes, el tiempo y el espacio. Según su papel en la historia, los personajes pueden ser principales o secundarios. Los personajes principales con los que nos identificamos y que tienen un objetivo fundamental dentro de la historia son los protagonistas. Los personajes que ayudan a los protagonistas a alcanzar sus objetivos se llaman aliados o ayudantes. Los personajes que dificultan la consecución de sus objetivos se llaman adversarios o antagonistas. El espacio es uno de los elementos más importantes, y suele condicionar las acciones de los personajes. El tiempo de la historia de un relato puede ser muy breve o abarcar años, incluso siglos. En
el tiempo, debemos diferenciar el tiempo que dura la historia de la época en la que se enmarca.

Tampoco hay que confundir el tiempo que dura la historia con el tiempo del discurso, que será el tiempo que ha de emplearse para leer o escuchar el relato. El discurso es la forma que tiene el narrador de contar esa historia, que no tiene por qué ser el orden cronológico. El orden cronológico puede verse alterados de tres formas: con un comienzo in media res (la acción empieza a contarse por la mitad de la historia), con analepsis o flash-back (se cuentan hechos anteriores al tiempo principal de la historia) y con prolepsis o flash-forward (se anticipan acontecimientos posteriores). A los saltos en el tiempo en los que desaparece parte de la historia se les llama elipsis. Solo en ciertas ocasiones (las escenas) el tiempo del discurso coincide con el tiempo de la historia.

2.2.5.Subgéneros narrativos
Dentro del género narrativo podemos encontrar algunos modelos literarios con rasgos muy reconocibles a los que denominaremos subgéneros narrativos. Estos son algunos de los más importantes:
-Poema épico o cantar de gesta: narración extensa en verso que aborda la historia de un héroe que representa el destino de un pueblo. El más famoso de la literatura castellana es el Cantar de Mio Cid.
-Romance: narración breve en verso (generalmente son octosílabos), con rima asonante en los versos pares (los impares quedan sueltos). Es uno de los subgéneros narrativos más habituales en la literatura española desde la EM.
-Fábula: narración breve que intenta transmitirte una enseñanza. Generalmente están protagonizadas por animales con cualidades humanas. Pueden estar en prosa o en verso. Vienen de la literatura griega. En la literatura española son destacables las versiones que se hicieron de las fábulas clásicas en la EM y en el siglo XVIII.
-Cuento: narración breve en prosa. En la narrativa en español destacan cuentistas como don Juan Manuel, Leopoldo Alas Clarín, Jorge Luis Borges o Julio Cortázar.
-Novela: narración extensa en prosa. El novelista más universal de la literatura española es Cervantes, pero también podemos destacar autores como Galdós o Cela. En la literatura hispanoamericana son muy importantes Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa.

2.3. El drama

2.3.1. Definición
Los textos dramáticos son aquellos que se crean para ser representados en un espacio teatral.
2.3.2. Características principales
-Desarrollan una historia que se representa por medio de las palabras y de las acciones de los personajes, sin que medie normalmente la voz de un narrador.
-En ellos predominan las funciones apelativa, emotiva y poética.
-La forma de comunicación verbal es el diálogo. Puede adoptar la forma de la prosa o la del verso.
-Estos textos pueden ser leídos, pero lo normal es que su recepción sea colectiva (el público que asiste a una función de teatro).
-La representación de una obra teatral implica la existencia de un doble tipo de comunicación: la que se establece entre los personajes de la ficción y la que se da entre los actores y el público.
-El argumento de un texto dramático tiene rasgos similares al de un texto narrativo. Los personajes pueden clasificarse en protagonistas y secundarios, y son muy importantes elementos narrativos como el tiempo y el espacio.
-En algunos momentos de la historia se ha defendido la regla de las tres unidades, que imponía a las obras la unidad de acción (solo se podía contar una historia en cada obra), la unidad de tiempo (el tiempo de la historia no podía superar las veinticuatro horas) y la unidad de espacio (toda la historia debía desarrollarse en el mismo espacio dramático).

2.3.3. El texto dramático
En los texto literarios hay que diferenciar el texto principal, formado por los diálogos de los personajes, y el secundario, que son las acotaciones que escribe el autor para dar orientaciones al director de la obra.

En el texto principal podemos encontrar diálogos, monólogos y apartes. Un monólogo es la intervención de un personaje que no se dirige a ningún otro personaje, sino a sí mismo. Cuando el personaje medita sobre una situación para transmitir sus pensamientos al público, el monólogo se denomina soliloquio. Los apartes son intervenciones breves en las que un personaje habla con el público sin que puedan escucharle los otros personajes.

En el texto secundario encontramos las acotaciones, que nos ofrecen informaciones muy variadas sobre el tono de voz, la escenografía, la iluminación, etc. En las acotaciones suele predominar la función referencial, aunque hay acotaciones muy elaboradas estilísticamente, como las de Valle-Inclán.

2.3.4. Subgéneros dramáticos
Dentro del género dramático, encontramos modelos reconocibles a los que llamamos subgéneros dramáticos. Los textos de más duración se denominan géneros mayores. Los que son más breves son los géneros menores.
Algunos subgéneros mayores importantes son:
-Tragedia: presenta un conflicto trágico en el que generalmente encontramos a un héroe que se enfrenta a un destino adverso. El protagonista normalmente acaba muerto o derrotado. El heroísmo de estas obras se relaciona generalmente con valores éticos o religiosos. Pueden ser en prosa o en verso. En la literatura española, destacan las tragedias del Barroco, especialmente las de Calderón de la Barca.
-Comedia: presentan una historia desde un punto de vista cómico. Sus personajes suelen ser gente corriente, aunque a veces aparecen caricaturizados. En el teatro español también podemos destacar las comedias del Barroco, por ejemplo, las de Lope de Vega.
-Tragicomedia: en estas obras se mezclan los elementos de la tragedia y de la comedia. En ellas se mezclan personajes nobles o de clases elevadas con otros de baja condición. El final no tiene por qué ser tan dramático y terrible como el de las tragedias. Autores barrocos como Lope y Calderón también destacan en este subgénero.
-Drama: presenta un conflicto, pero sin la grandilocuencia y grandiosidad de las tragedias. Suele ser realista y normalmente se centra en los problemas de la burguesía o del hombre actual (la familia, las relaciones personales, las relaciones profesionales, etc.). En el siglo XX podemos destacar a Jacinto Benavente o a Antonio Buero Vallejo.

Algunos subgéneros menores destacables son estos:
-Entremés: obra breve normalmente humorística. Sus personajes suelen ser populares. Se representaba al comienzo de una pieza grande o entre dos de sus actos. Son muy famosos los entremeses de Cervantes.
-Sainete: así se empezaron a denominar los entremeses a partir del siglo XVIII. El sainete se aparta de los tipos y recursos propios del entremés, para acercarse a la realidad de su época. Dentro del sainete, destacan autores como Ramón de la Cruz o Carlos Arniches.

jueves, 17 de septiembre de 2015


ACENTUACIÓN

 

REGLAS GENERALES DE ACENTUACIÓN

Palabras agudas: Se acentúan en la última sílaba. Llevan tilde cuando acaban en –n, -s o vocal (jamón, tabú, jamás).

 

Palabras llanas: Se acentúan en la penúltima sílaba. Llevan tilde cuando no terminan ni en –n ni en –s ni en vocal (fértil, árbol, tesis, dosis).

 

Palabras esdrújulas: Se acentúan en la antepenúltima sílaba. Todas llevan tilde (médico, rápido, esdrújula, sílaba).

 

Palabras sobresdrújulas: Se acentúa en alguna sílaba anterior a la antepenúltima. Todas llevan tilde (devuélvemelo, recuérdanoslo).

 

NOTA: Los monosílabos no llevan tilde (salvo en el caso de algunos monosílabos con tilde diacrítica). Ejemplos: fe, bien, ruin.

 

ACENTUACIÓN DE DIPTONGOS E HIATOS

 

Diptongo: Tenemos un diptongo cuando dos vocales van juntas en la misma sílaba (puer-ta, cier-to, duer-me).

 

Hiato: Se produce un hiato cuando dos vocales que van juntas en una palabra pertenecen a sílabas distintas (re-o, ro-e-dor, te-ní-a).

 

Reglas para saber si tenemos diptongo o hiato (y si llevan tilde)

 

Vocales abiertas: a, e, o.

Vocales cerradas: i, u.

 

Primera posibilidad:

vocal abierta + vocal abierta = hiato.

(ro-er, a-é-re-o)

Se siguen las reglas generales de acentuación.

 

Segunda posibilidad:

vocal cerrada + vocal cerrada = diptongo.

(rui-do, hui-da)

Se siguen las reglas generales de acentuación.

 

Tercera posibilidad:

a)No se acentúa la vocal cerrada = diptongo.

(puer-ta, mur-cié-la-go, cau-sa)

Se siguen las reglas generales de acentuación.

 

b)Se acentúa la vocal cerrada = hiato.

(Ma-rí-a, ha-bí-a, a-cen-tú-a, pa-ís, bú-ho)

Se pone siempre tilde en la vocal cerrada, aunque no le corresponda según las reglas generales de acentuación.

 

TRIPTONGOS

 

Un triptongo es la unión de tres vocales que se pronuncian en la misma sílaba. A efectos de colocación de la tilde, hay triptongo cuando una vocal abierta ocupa la posición intermedia entre dos vocales cerradas: ac-tuáis, a-ve-ri-guáis. En caso de triptongo se siguen las reglas generales de acentuación.

 

Es necesario que ninguna de las vocales cerradas sea tónica para que exista el triptongo. Si alguna vocal cerrada se acentúa, desaparece el triptongo: sa-bí-ais, te-ní-ais. En este caso la vocal cerrada acentuada siempre llevará tilde.

 

TILDES DIACRÍTICAS

 

-de (preposición) y dé (verbo dar)

-mas (conjunción adversativa; igual a pero) y más (adverbio de cantidad)

-te (pronombre personal) y té (sustantivo)

-el (determinante artículo) y él (pronombre)

-mi (determinante posesivo) y mí (pronombre personal)

-tu (determinante posesivo) y tú (pronombre personal)

-se (pronombre personal y reflexivo), sé (verbo saber) y sé (imperativo del verbo ser)

-si (conjunción),  sí (adverbio afirmativo) y sí (pronombre personal)

-aun (cuando equivale a hasta, incluso, también o siquiera, o formando parte de la locución aun cuando) / aún (cuando es sinónimo de todavía).

 

COMO NORMA GENERAL: Siempre que exista un determinante y un pronombre que coincidan en su forma, el pronombre se acentuará. Así: mi casa / eso es para mí; tú quieres / tu coche; él come / el amigo, etc.

Por eso hay que tener cuidado con las ultracorrecciones: mí lleva tilde, por ejemplo, en para mí porque existe un determinante mi (mi coche). Por eso mismo, a ti nunca se le pone tilde, porque no existe ninguna palabra homógrafa ni homófona en castellano.

TILDES EN PARTÍCULAS INTERROGATIVAS Y EXCLAMATIVAS

-cuanto, -a, -os, -as (pronombre, determinante y adverbio relativo)
-cuánto, -a, -os, -as (pronombre, determinante y adverbio interrogativo y exclamativo).

-cual, cuales (pronombre relativo o adverbio de modo)
-cuál, cuáles (pronombre interrogativo y exclamativo)

-donde, cuando, como (adverbios relativos)
-dónde, cuándo, cómo (adverbios interrogativos y exclamativos)

-que (pronombre relativo o conjunción)
-qué (pronombre, determinante y adverbio interrogativo y exclamativo)

-quien, quienes (pronombre relativo)
-quién, quiénes (pronombre interrogativo y exclamativo)

ACENTUACIÓN DE PALABRAS COMPUESTAS

Palabras compuestas sin guion:
-Solo se les pone una tilde si les corresponde según las reglas generales de acentuación. Ejemplos: tiovivo, cefalotórax.

Palabras compuestas con guion:
-Cada uno de los componentes debe llevar tilde si así lo exigen las reglas generales de acentuación. Ejemplos: astur-leonés, físico-químico.

Palabras compuestas con –mente:
-Los adverbios terminados en –mente deben acentuarse siguiendo las reglas generales de acentuación, pero sin tener en cuenta la terminación –mente.

-Ejemplos:

solamente no lleva tilde porque sola es llana terminada en vocal

fácilmente sí lleva tilde porque fácil es llana terminada en consonante que no es –n ni –s

Palabras compuestas con un verbo y un pronombre enclítico:
-Los pronombres personales átonos a veces se unen al final de las formas verbales. En este caso consideramos que forman una sola palabra y seguimos las reglas generales de acentuación. Ejemplos: ponlo, estate, dámelo.

(Puede parecer que esta regla sobra, pero está bien dejarlo claro porque antes estas palabras se acentuaban sin tener en cuenta el pronombre, y así las podéis encontrar en libros editados hace unas décadas).

ACENTUACIÓN DE PALABRAS PROCEDENTES DE OTRAS LENGUAS

-Las palabras y expresiones latinas que se emplean en castellano llevan tilde cuando así lo exigen las reglas generales de acentuación. Ejemplos: memorándum, déficit, currículum, alma máter...

-Las palabras y nombres propios extranjeros que no han sido incorporados a nuestra lengua no llevan ningún signo de acentuación que no pertenezca a su idioma original. Conviene además escribirlas entre comillas o con letra cursiva. Ejemplos: catering, zapping. Procederemos de la misma manera con los términos y expresiones del latín.


-Las palabras y nombres propios extranjeros que ya se han incorporado o adaptado a nuestra lengua llevan tilde si así lo exigen las reglas generales de acentuación. Ejemplo: Turín, búnker, París.

miércoles, 16 de septiembre de 2015

USO DE LAS MAYÚSCULAS EN CASTELLANO

SE ESCRIBEN CON MAYÚSCULA INICIAL

Signos de puntuación y criterios de redacción
-La primera palabra de un escrito y la primera después de punto: Me voy a casa. Hasta mañana.
-La primera palabra que sigue a los puntos suspensivos cuando cierran un enunciado: A lo mejor... Vale.
-La palabra que va después de los dos puntos de una fórmula de encabezamiento en una carta o en un documento administrativo, o que reproduce palabras textuales. Ejemplos: Estimado amigo: Le agradezco... / Perico Pérez dijo: “Somos seres infaustos”. En el resto de supuestos no se escribe mayúscula inicial después de los dos puntos.

Personas, animales, divinidades
-Los nombres de persona o animal: Jeremías, Toby…
-Los sobrenombres y apodos. Ejemplo: el Bosco, el Patas…
-Si un apellido español comienza por preposición, o por preposición y artículo, se escribe con minúscula si acompaña al nombre, pero con mayúscula si se omite el nombre de pila: el señor Luis de Torres / el señor De Torres, la señora Juana de la Rosa / la señora De la Rosa.
-Los apellidos y nombres de familias y dinastías: los Austrias, los Borbones, los Kennedy, los Julios…
-Los nombres de las divinidades y de los libros sagrados: Alá, Mesías, Biblia, Dios, Corán…
-El sustantivo “dios” solo se escribe con mayúscula cuando se emplea como nombre propio, de carácter antonomástico, para designar al ser supremo de una religión monoteísta. La mayúscula se mantiene en los refranes y expresiones o frase hechas: “A Dios rogando y con el mazo dando”.
-Cuando un grupo nominal se utilice como nombre propio de un personaje de ficción, sus componentes significativos se escribirán con mayúscula inicial: el Gato con Botas.

Lugares
-Los nombres propios de lugares: Asia, El Salvador, Puerto de la Cruz, Barcelona, Villacepas, El Cairo…
-Si un nombre genérico de lugar se utiliza de forma antonomástica para referirse a un lugar concreto, se pone la letra inicial en mayúscula. Por ejemplo: la Península (para nombrar la península ibérica), el Golfo (para nombre el golfo pérsico)… Pero si el sustantivo aparece seguido de un adjetivo derivado del topónimo, no se escribe nunca mayúscula: península ibérica, golfo pérsico, islas británicas…
-Los adjetivos y sustantivos que forman parte de la denominación de sedes o instituciones, de edificios singulares o de conjuntos de carácter monumental: el Coliseo, el Arco del Triunfo, la Casa de América, la Catedral de Santiago, los Reales Alcázares, la Torre Eiffel… No obstante, cuando el sustantivo genérico que acompaña al término específico se corresponde con la naturaleza del referente designado, es admisible escribir el sustantivo con minúscula: el arco del Triunfo, la torre Eiffel, la catedral de Santiago…
-Se escriben con mayúscula inicial los términos que componen la denominación de rutas y caminos turísticos o de gran relevancia histórica: el Camino de Santiago, la Ruta del Quijote, la Ruta de la Seda…
-Los nombres propios de constelaciones, estrellas, planetas y astros: la Osa Mayor, la Tierra, la Vía Láctea, el cometa Halley… Las palabras “tierra”, “sol” y “luna” solo se escriben con mayúscula inicial en contextos astronómicos, en los que funcionan como nombres propios para designar al planeta, la estrella o el satélite, respectivamente: Un eclipse lunar se produce cuando la Tierra se interpone entre el Sol y la Luna. Por otra parte, la palabra “universo” se escribe con minúscula inicial.

Publicaciones
-Las palabras que integran la denominación de una publicación: El Mundo, El País, Horizonte Editores, Espasa Calpe, etc.
-La primera palabra del título de un libro, un disco, una obra de teatro, etc.: Luces de bohemia, Voces de ultrarrumba, Pájaros en la cabeza, Tres sombreros de copa, Crónica de una muerte anunciada, El Quijote…

Instituciones y organismos
-Los nombres de instituciones, entidades, organismos, partidos políticos, equipos de fútbol, etc.: Biblioteca Nacional, Real Academia Española, Banco Santander, Partido Socialista Obrero Español, Agencia Tributaria, Real Madrid, Rayo Vallecano, Fútbol Club Barcelona… Sin embargo, se escriben con minúscula si se utiliza un nombre común para referirse a una institución o entidad nombrada con anterioridad: El programa fue elaborado por el Departamento de Matemáticas. Este departamento… Solo puede utilizarse la mayúscula en este caso si le precede un artículo (el, la): El programa fue elaborado por el Departamento de Matemáticas. El Departamento…
-Los nombres comunes cuando designan a una entidad o colectividad como organismo determinado: el Estado, la Justicia, la Administración, la Bolsa, la Corona, las Cortes, el Ejército, el Gobierno, la Hacienda Pública, la Iglesia, la Universidad… En estos casos la mayúscula no afecta a los complementos del sustantivo: la Iglesia católica, la Iglesia ortodoxa, el Gobierno español, el Ejército británico, la Universidad española… Hay que tener cuidado de no usar la mayúscula en los casos en los que estas palabras se emplean con valor colectivo y no institucional: La policía (varios policías) llegó rápidamente. / El ejército(conjunto de tropas) no logró pasar la frontera. / Casi toda la universidad (casi todos los universitarios) participó en las protestas.

Periodos de tiempo
-Las fiestas civiles y religiosas: Navidad, Día de la Constitución, Carnaval, Semana Santa…
-Los nombres de los grandes movimientos artísticos y culturales: el Renacimiento, el Barroco, el Romanticismo… Si llevan complementos, estos se escriben con minúscula: el Renacimiento francés, el Barroco tardío, el Romanticismo alemán…
-Los periodos geológicos o paleontológicos: el Mioceno, el Paleozoico, el Jurásico… No llevan mayúsculas los adjetivos que pueden acompañarlos: el Pleistoceno medio, el Jurásico superior…
-Los sustantivos “prehistoria” e “historia”, que designan los dos grandes periodos cronológicos en que se divide la existencia humana, se escriben con minúscula inicial: La aparición de la escritura marca el paso de la prehistoria a la historia.Sin embargo, sí se escriben con mayúsculas los diferentes periodos en que dividimos tanto la historia como la prehistoria: el Paleolítico, el Neolítico, el Medievo, la Alta Edad Media, el Renacimiento, la Edad Moderna, el Siglo de las Luces, la Guerra Fría… En las denominaciones de los diferentes imperios, tanto si se usan para referirse al periodo de tiempo caracterizado por esa forma de gobierno o al conjunto de territorios que los conforman, se escribe con mayúscula la palabra “Imperio”, pero no sus complementos: el Imperio romano, el Imperio bizantino, el Imperio austrohúngaro, etc. Si el adjetivo va antepuesto, sí se escribe con mayúscula: el Bajo Imperio. También se
pueden escribir con mayúscula todos los complementos del nombre si todo el conjunto forma un solo nombre propio: Sacro Imperio Romano Germánico.
-Los acontecimientos históricos relevantes: la Reconquista, la Contrarreforma, la Gran Depresión, la Primavera de Praga, la Revolución Industrial, la Revolución de los Claveles… Si alguna revolución lleva un adjetivo que indica nacionalidad, ese adjetivo irá en minúscula: la Revolución francesa, la Revolución mexicana.
-En el caso de las guerras, solo es necesaria la mayúscula en las palabras que acompañan al sustantivo “guerra”: la guerra de los Cien Años, la guerra de Secesión, la guerra de la Independencia, la guerra del Golfo, etc. Si la expresión no es nominativa, sino solo apelativa, no es necesaria la mayúscula inicial en ninguna palabra: la guerra civil española, las guerras carlistas, las guerras púnicas… Aunque hay casos en el que las expresiones son onomásticas y se pueden escribir con mayúsculas: Primera Guerra Mundial (I Guerra Mundial), Segunda Guerra Mundial (II Guerra Mundial), Guerra Civil (para referirse, por ejemplo, a la española de 1936-39).

-Periodos concretos de la historia caracterizados por una forma de gobierno. Así podemos decir de que la antigua Roma tuvo tres periodos: la Monarquía, la República y el Imperio. O decir “la Dictadura” para referirnos a un periodo histórico con esa forma de gobierno.

Otros
-Los signos del zodiaco: Acuario, Leo, Piscis…
-Los nombres de las disciplinas científicas o de las asignaturas: Filología, Biología, Ciencias Sociales, Lengua Castellana, Matemáticas...
-En los nombres latinos que se emplean en la nomenclatura científica internacional para designar las distintas especies y subespecies de animales y plantas, se escribe con mayúscula inicial solo el primer componente: Pinus pinaster (nombre científico del pino resinero), Felis sisvestris catus (gato común europeo), el Homo sapiens, etc. Estos nombres se escriben en cursiva.
-Todas las palabras significativas que forman parte del nombre de premios, distinciones y condecoraciones: el Premio Cervantes, los Premios Príncipe de Asturias, la Gran Cruz de la Orden de Alfonso X el Sabio…

NO LLEVAN MAYÚSCULA INICIAL

Personas, animales, divinidades
-Se escriben con minúscula las fórmulas de tratamiento cuando no van abreviadas: don, doña, señor, señora… Aunque sí llevan mayúscula sus abreviaturas: D., D.ª, Sr., Sra….
-Los sustantivos referidos a títulos nobiliarios y cargos o empleos de cualquier rango se escriben con minúscula, independientemente de que acompañen o no al nombre propio al que hacen referencia: La reina inaugurará un museo. / El rey Arturo es el personaje principal de la obra. / El papa visitará la India. / El presidente del gobierno acudirá al Congreso.
-Los pronombres personales (te, ti, tú, él, ella…) referidos a Dios, a la Virgen o a otras personas sagradas se escribirán con minúscula: Ve con Dios, que él te guíe y proteja de todo mal.

Lugares
-Cuando para referirse a un accidente geográfico se emplea el sustantivo genérico seguido de un adjetivo derivado del topónimo al que dicho accidente corresponde, tanto el sustantivo genérico como el adjetivo se escriben con minúscula: cordillera andina (deriva del topónimo Andes), meseta castellana (deriva del topónimo Castilla), islas británicas (deriva del topónimo histórico Britania), península ibérica (deriva del topónimo histórico Iberia), península itálica (deriva del topónimo Italia)… Es necesario
diferenciar estos casos de aquellos en los que el adjetivo va con mayúscula inicial por no derivar de un topónimo previo y ser, por tanto, la parte genuina propia de la denominación: mar Mediterráneo, mar Rojo, islas Canarias, etc.
-El artículo que antecede al nombre propio de una comarca se escribe con minúscula: la miel de la Alcarria, el azafrán de la Mancha, el clima de los Monegros, las playas del Algarve… El artículo que antecede al nombre de una comarca se escribe con mayúscula solo si forma parte del nombre propio de una división político-administrativa: Castilla-La Mancha, La Rioja.
-Los puntos cardinales (norte, sur, este, suroeste… ) siempre se escribirán con minúscula.
-Los hemisferios y las líneas imaginarias de la esfera terrestre se escriben con minúscula: ecuador, trópico de Capricornio, el círculo polar ártico, el hemisferio norte…

Periodos de tiempo
-En castellano no llevan mayúscula ni los días de la semana (lunes, martes, miércoles...) ni los meses del año (enero, febrero, marzo...) ni las estaciones (verano, primavera, etc.).
-Si nos referimos de forma genérica a las diferentes etapas y ciclos educativos no se escriben con mayúscula: educación infantil, educación primaria, educación secundaria, bachillerato, licenciatura… Sí se escriben con mayúscula los complementos específicos que puedan llevar: bachillerato de Humanidades, licenciatura en Ciencias de la Salud… No obstante, sí podemos escribir las etapas y ciclos educativos con mayúscula inicial si nos referimos a ellas con el nombre oficial legalmente establecido: Educación Secundaria Obligatoria, Educación Primaria…

Otros
-Los sustantivos que designan las formas de Estado o de gobierno se escriben con minúscula porque son nombres comunes: España es una monarquía parlamentaria. / En esa etapa se ensancharon las fronteras del imperio. Aunque, como ya dijimos, se pueden escribir con mayúscula inicial cuando se utilizan onomásticamente para referirse a periodos concretos de la historia caracterizados por esa forma de gobierno. Así podemos decir “la Dictadura” para referirnos a un periodo histórico en el que haya existido esa forma de gobierno. También llevan mayúsculas si forman parte del nombre de un Estado: Principado de Andorra, Reino de España, República Argentina, etc. No se puede, por ejemplo, en “república mexicana”, ya que la denominación oficial de ese país es Estados Unidos Mexicanos.
-Las leyes, teorías y principios científicos se escriben en minúscula: ley de la gravedad, ley de Ohm, principio de Arquímedes, teorema de Pitágoras…
-Escuelas y corrientes de pensamiento se escriben con minúscula: estructuralismo, positivismo, platonismo, kantismo…
-Movimientos o estilos artísticos también: gótico, románico, conceptismo, cubismo, dadaísmo, surrealismo…
-Se escriben con minúscula tanto los sustantivos que designan las distintas religiones como los que designan el conjunto de fieles de una religión: budismo, catolicismo, islam, judaísmo, cristianismo, cristiandad…

ACENTUACIÓN DE LAS LETRAS MAYÚSCULAS

Las letras mayúsculas llevan tilde si así lo exigen las reglas generales de acentuación. Ejemplo: África, MÉDICO, ELECTRÓNICA ELÍAS, etc.

martes, 8 de febrero de 2011

COPLAS DE JORGE MANRIQUE POR LA MUERTE DE SU PADRE

Las coplas a la muerte de su padre es una elegía escrita por Jorge Manrique por la muerte de su padre, Rodrigo Manrique. A pesar de estar escritas en un período de transición hacia el Renacimiento (siglo XV), podemos apreciar en ellas el pensamiento cristiano medieval: vida entendida como un camino hacia la verdadera vida, la vida eterna, desprecio de los bienes terrenales, la muerte nos iguala a todos... Los tópicos literarios que aparecen en las coplas ya los hemos visto en clase, Ubi sunt?, Tempus fugit, Vanitas vanitatis... ¿Qué opinión tienes tú de esta manera de pensar?